Manifiesto «Translation is UX»

En el mundo de Internet, la experiencia del usuario va adquiriendo poco a poco el lugar central que se merece. Diseñadores, empresarios y desarrolladores tienen a los usuarios en palmitas, y eso es buena señal.

Los diseñadores de UX saben que crear una experiencia de usuario significa intervenir en cantidad de parámetros y estar al más mínimo detalle: interfaces, procesos, textos, gráficos, etc. Sin embargo, nos parece una pena que uno de los parámetros que mayor impacto tiene en esta experiencia se deje al abandono: la traducción.

Localicemos las experiencias, pongamos a todos los usuarios al mismo nivel, tanto a los de la versión original como a los demás. Profesionales de la traducción, trabajemos codo con codo.«¡Translation is UX!»

Verónica González de la Rosa, traductora
Antoine Lefeuvre, UX designer

La traducción tiene un papel primordial en la experiencia del usuario. ¿Por qué descuidarla?

«Redactar es diseñar interfaces». Traducir también lo es. Ilustración © Perrine Lefeuvre

«Redactar es diseñar interfaces». Traducir también lo es.

Hacer que los textos de las interfaces se entiendan y sean adecuados requiere un gran esfuerzo. Traducir esos textos con el mismo empeño también.

Los diseñadores son cada vez más conscientes de que la redacción es crucial en la experiencia del usuario. Escribir los textos de las interfaces es un verdadero trabajo creativo: ¿Qué se quiere comunicar? ¿A quién? ¿Dónde y cuándo? ¿Con qué tono?

Los textos dan personalidad a nuestras creaciones y humanizan las interfaces. ¿Por qué dedicar tanto esfuerzo a crear y pulir esa personalidad si es para luego perderla a la hora de traducir?

Los traductores saben que traducir un texto implica ante todo entenderlo y analizarlo en toda su complejidad. Una traducción de calidad permite que todos los usuarios, tanto los de la versión original como los demás, aprecien el estilo del diseñador.

¿Confiarías los gráficos de las interfaces a un robot? Ilustración © Perrine Lefeuvre

¿Confiarías los gráficos de las interfaces a un robot?

Claro que no, eso es ciencia ficción. Sin embargo, la traducción se deja a menudo en manos de las máquinas.

«Translating is a respectable, valuable, creative and worthwhile use of a human brain», David Bellos. En otras palabras, traducir no es un trabajo ni más sencillo ni más automatizable que crear una interfaz o un logotipo. De algo hay que estar seguro, cuando las máquinas sepan traducir, habrá pocas cosas que se les resistan. Se podrá utilizar Google Translate pero también Google Design y Google Copywriting.

Mientras tanto, aún necesitamos traductores profesionales. Son los mejores comerciales a nivel internacional. Exportan lo mejor de cualquier producto o servicio, en una lengua y un contexto extranjeros.

Al trabajar codo con codo con los traductores y al integrar su feedback, harás algo más que traducir, estarás localizando. Localizar la experiencia de usuario es localizar el éxito.

La traducción comunitaria se está desarrollando. Para lo bueno y para lo malo. Ilustración © Perrine Lefeuvre

La traducción comunitaria se está desarrollando. Para lo bueno y para lo malo.

El open source es formidable. Pero no significa que sea algo de aficionados. Hay mucho que aprender del desarrollo comunitario.

El open source y herramientas como GitHub han conseguido que programar sea algo social. Es una evolución fantástica que ha hecho posible que muchos proyectos vean la luz y prosperen.

Sin embargo, los desarrolladores lo saben muy bien, el open source no es algo de aficionados y sí que está organizado. La mayoría de los miembros de la comunidad de desarrollo son profesionales (en plantilla o autónomos). Además, se controla y discute toda contribución antes de que sea aceptada o rechazada por los responsables del proyecto.

Para que pueda tener futuro, la traducción comunitaria debe adoptar esos principios: abierta, profesional y con control de calidad.

Los glosarios son hojas de estilo. Ilustración © Perrine Lefeuvre

Los glosarios son hojas de estilo.

Asegurarse de que el tipo de fuente sea siempre el mismo es una idea estupenda. Asegurarse de que no se utiliza «módulo», «plugin» o «extensión» para referirse a un mismo término también lo es.

La hoja de estilo forma parte de aquellos documentos que establecen puentes entre las diferentes profesiones. Es un documento técnico, en código y, aun así, es el diseñador el que lo crea. Es una forma de comunicación entre el diseño y el desarrollo, una garantía de coherencia en un proyecto web.

Esta definición se aplica del mismo modo al glosario. Este sirve de puente entre el diseño y la traducción: garantiza la coherencia del fondo, es decir de los textos, mientras que la hoja de estilo garantiza la coherencia de la forma. Creer que el glosario es sólo una herramienta del traductor es un error así como es simplista considerar que el CSS es sólo algo de desarrolladores.

El glosario debe ser un documento que todo el equipo entienda, utilice y enriquezca.

Diseñadores, desarrolladores y traductores. Un super equipo. Ilustración © Perrine Lefeuvre

Diseñadores, desarrolladores y traductores. Un super equipo.

Echar abajo las barreras entre profesiones es esencial. Es hora de que el equipo se enriquezca gracias a la traducción.

El desarrollo ágil ha revolucionado nuestra forma de realizar programas y sitios web. Uno de los principios fundamentales del desarrollo ágil es el trabajo en equipo. Al romper el ciclo en V, cada profesión tiene la posibilidad de participar en cualquier etapa del proyecto. Los desarrolladores descubren el diseño antes de que se remate hasta el último píxel y los diseñadores no ven la programación como algo ajeno.

Los traductores forman también parte del equipo, sobre todo, teniendo en cuenta que conocen a la perfección al usuario final. ¿Por qué no incluirles en la realización de personas o en los diferentes tests de usuario? Desarrolladores y traductores tienen muchas cosas de las que hablar, como, por ejemplo, elegir las variables.

El que los traductores trabajen la mayor parte del tiempo como autónomos no es una excusa. Esto nunca ha impedido integrar a un diseñador o a un desarrollador en un equipo.

¿Estás convencido/a de que traducción = UX? Estupendo, aquí tienes varias propuestas de lo puedes hacer.

Profesionales de Internet: traducid pronto, traducid a menudo

Una forma excelente de aplicar los principios de este manifiesto es incluir la traducción lo antes posible en el proyecto. No esperes a que todo esté terminado para llamar a tu traductor.

Los más temerarios se atreverán con el «Foreign First»: lanzar una versión extranjera antes que la versión original. No hay mejor solución para dar mayor importancia a los usuarios de las versiones extranjeras y evitar que se privilegie siempre la versión extranjera.

Profesionales de la traducción: aprended lenguajes de programación

HTML, CSS, JS, estos lenguajes de programación son los estándares de la industria, el pan de cada día de los que hacen Internet. Entender el código significa entender los códigos de los profesionales de Internet.

Sobre todo que, como buenos lingüistas, podréis apreciar la riqueza de esos lenguajes: su vocabulario, sintaxis, los debates de expertos, la diferencia entre el código elegante y el código vulgar, etc.

Sigue el proyecto, corre la voz

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